Es más, la propuesta parecía ridícula. Nadie creyó que los consumidores tolerarían el plan de Google de revisar sus correos electrónicos y luego enviarles publicidad basándose en los contenidos de sus mensajes.
Obviamente Google no estaba de broma. 2 años más tarde, Gmail tiene decenas de millones de usuarios y se siguen introduciendo nuevas características.
El debate sobre la privacidad online no es un mero ejercicio filosófico. Las empresas recopilan montones de información sobre los visitantes de sus páginas web y sobre el modo en que navegan sus clientes por la Red. Tal vez, a tu mujer o a tu marido le puedas ocultar qué páginas visitas, pero no se lo puedes ocultar a Google o Yahoo.
Todos los niveles de Gobierno han mostrado un renovado interés por este tipo de información. Por ejemplo, en marzo Google llegaba a 2 acuerdos con el gobierno estadounidense con relación a 2 casos de privacidad.
En el 1er. caso, el juez dictaminó que la empresa debía proporcionar a la Federal Trade Commission todos los contenidos de las cuentas Gmail de sus clientes, incluyendo los mensajes borrados.
En el 2do. caso, el juez sentenció que la empresa tenía que dar al Departamento de Justicia 50.000 direcciones web de su base de datos para la elaboración de un estudio sobre pornografía infantil online.
Cuando no existen normas claras, los navegantes de la Red no tienen garantía de que las empresas vayan a proteger la información de sus usuarios, afirmaba la conferenciante Wendy Seltzer, profesora visitante de Brooklyn School of Law.
Es más, muchas empresas, en especial las pioneras en la Red, están intentando desempeñar el papel de guardianas de la información de los clientes.
“Intentamos ser muy explícitos sobre los datos que recopilamos y sobre cómo los almacenamos; hacemos que los clientes conozcan los beneficios de ello”, explicaba Bradley Horowitz, director de desarrollo de tecnologías del grupo de investigación y mercados de Yahoo. “Hacemos que sepan que si nos dejan enviarles anuncios, accederán a contenidos más relevantes. Si somos vigilantes y explícitos”, los usuarios pueden tomar aquellas decisiones que más satisfagan sus necesidades.
Pero incluso las empresas más cuidadosas a veces fallan.
Hay dos tipos de perfiles: el que le gusta al consumidor y el que no le gusta. Los consumidores aborrecen no tener control, ser observados con el llamado spyware o ser incapaces de abandonar una página. Pero les gusta ver que pueden descargar información o ser observados por una fuente de confianza como Amazon o iTunes.
Además, es menos probable que los consumidores intenten distorsionar su identidad mintiendo sobre ellos mismos al registrarse en una página web si creen que sus detalles serán utilizados en su propio favor.
Si estás dispuesto a compartir tus datos personales con el The New York Times, consigues las revisiones de los libros más importantes. Así que no tienes ningún incentivo para mentir.
Ahora, dejando de lado el análisis sobre que tipo de perfil tenemos… cuantas veces has leído los contratos de privacidad con los distintos prestadores de servicio on line?
Vía: Urgente 24


Hace rato se viene hablando del tema (
Soy Javier. Tengo 32 años. Vivo en Entre Ríos (Argentina). Estudie periodismo y comunicación social. Actualmente me desempeño en el área ventas de una empresa multinacional. Me encanta la música, fotografía (amateur), la comunicación en gral y por supuesto estar en la red.
